La plaza bufanda

La plaza hay que usarla como una bufanda. Enróscatela al cuello, vamos. Deja que acaricie tu pecho. Abandónate a su bofetada de felpa dulce. Siempre tienes la opción, eso sí, de usar la plaza como un sombrero, como un puente entre el suelo y el cielo. Utilizar la plaza como una escalera también es muy recomendable: sube peldaño a peldaño, sube hasta que vislumbres la otra plaza, hasta que veas otros rostros escalerantes que te saludan. Aunque quizá lo más divertido sea usar la plaza como un muro y llenarla de grafitis, palabras o bosques. Si sigues pensando que la plaza es un cuadro estático, no tienes más que rasgarlo. Te darás cuenta que el cuadro empieza al otro lado, debajo del lienzo, y que se desdobla en un caleidoscopio que te incluye.

[Plaza cartografiada por la Fundación Robo en su faceta Asalto]

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